El Arlington Hotel O'Connell Bridge, situado en el centro de Dublín, ofrece vistas al río Liffey y acoge diariamente el espectáculo tradicional irlandés de cena y baile más antiguo de la ciudad. A solo cinco minutos a pie del Trinity College y del Castillo de Dublín, dispone de amplias habitaciones con vistas al río.
Cada habitación con baño privado incluye televisión vía satélite, WiFi gratuito, una zona de estar con escritorio y sillas, facilidades para preparar té y café, secador de pelo, además de baños equipados con bañera y ducha. Las habitaciones familiares cuentan con tres camas, armarios, cajas fuertes, televisores planos con canales por cable, vistas a la ciudad y artículos de aseo gratuitos.
Las opciones gastronómicas abarcan el Knightsbridge Bar & Terrace que sirve almuerzos tipo carvery, el Knights Bistro ambientado en época medieval que ofrece desayunos tradicionales hasta cenas, además del bar Sinatra’s que presenta un menú a la carta junto a guiso irlandés y mariscos. El hotel facilita servicios de conserjería en recepción donde también es posible guardar equipaje.
Los huéspedes disponen de acceso gratuito al gimnasio ubicado dentro del hotel así como comodidades como ascensores para acceder a las plantas superiores (con algunas escaleras), calefacción en todo el edificio, detectores de humo en las habitaciones o sistemas seguros mediante tarjetas llave. Hay máquinas expendedoras para bebidas ubicadas en los espacios comunes o pasillos e instalaciones adaptadas para personas con movilidad reducida incluyendo cunas bajo petición. Entre los servicios adicionales se encuentran llamadas despertador y asistencia turística ofrecida por personal amable.
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Situado al norte del río, el hotel contaba con una ubicación inmejorable, a poca distancia a pie de O’Connell Street y Trinity College. La parada del autobús Dublin Express estaba muy cerca, lo que facilitaba el acceso al aeropuerto. Las habitaciones eran amplias, tranquilas y limpias, con buen espacio en el baño para dejar las cosas. El desayuno incluía unos scones deliciosos y un servicio atento por parte de una anfitriona encantadora. Además, justo al lado se ofrecía el espectáculo Celtic Nights, que resultó ser un entretenimiento excepcional después de la cena.




