Situado en el barrio cultural de Dublín, el Drury Court Hotel ofrece un acceso cómodo a Grafton Street, teatros, restaurantes y tiendas a solo 200 metros. Su ubicación céntrica permite a los huéspedes llegar caminando a principales atractivos como Trinity College, St Stephen’s Green, Temple Bar, el Castillo de Dublín, la Catedral de Christchurch y la Guinness Storehouse.
El hotel dispone de habitaciones espaciosas con acristalamiento interior para garantizar tranquilidad durante la estancia. Cada habitación incluye televisión y facilidades para preparar té o café. Los baños están equipados con ducha o bañera e incluyen champú. Las zonas para dormir cuentan con suelos de madera maciza o parquet y ventanas que permiten la entrada de luz natural. Las habitaciones libres de humo disponen de almohadas sin plumas y algunas incorporan colchones zip-and-link que pueden configurarse como camas individuales.
Los huéspedes pueden conectarse al Wi-Fi gratuito en todo el establecimiento y utilizar el ascensor que comunica todas las plantas. Algunas estancias cuentan con cocinas pequeñas provistas de utensilios y vajilla, apartamentos adyacentes incluyen microondas, horno, tostadora, lavadora, hervidor eléctrico —y uno dispone además de balcón. El hotel ofrece servicio diario de limpieza así como consigna para equipaje en recepción donde también se encuentran cajas fuertes.
La seguridad está garantizada mediante acceso por tarjeta magnética a las áreas destinadas a huéspedes junto con cámaras de vigilancia en espacios comunes. Entre otros servicios destacan máquinas expendedoras de bebidas in situ y salas para conferencias adaptadas a necesidades empresariales.
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La ubicación resultó inmejorable, con bares, restaurantes y tiendas a pocos pasos. Las habitaciones se mantuvieron tranquilas y limpias, equipadas con doble acristalamiento que aislaba muy bien del ruido exterior. El personal ofreció una atención cálida, facilitando tanto llegadas anticipadas como salidas tardías sin problema. Cada mañana se sirvió un completo desayuno irlandés acompañado de café fuerte. La seguridad fue adecuada y el acceso al parking delantero para Ubers añadió comodidad durante la estancia.

















